Una web no se rompe de golpe: se va quedando atrás. Estas siete señales se comprueban en cinco minutos con el móvil en la mano. Si te reconoces en dos o más, tu web está espantando clientes sin que te enteres.
1. En el móvil hay que hacer zoom para leer
Abre tu web desde el móvil, como haría un cliente. Si tienes que pellizcar la pantalla para leer, si los botones están tan juntos que pulsas el que no es o si hay que moverse de lado a lado, la web se hizo pensando en el ordenador. Hoy casi todo el mundo busca negocios desde el móvil, y quien tiene que pelearse con tu web se va a la siguiente.
Qué hacer: una web actual se diseña primero para el móvil: texto grande, botones cómodos para el dedo y lo importante arriba.
2. Para pedir cita o presupuesto hay que llamar
Mucha gente no puede o no quiere llamar: está trabajando, es de noche o prefiere escribir. Si tu web solo tiene un número de teléfono, pierdes a todos esos clientes. Y si llaman cuando tienes las manos ocupadas, también.
Qué hacer: un botón de WhatsApp con el mensaje ya preparado, un formulario corto o reservas online, según cómo trabajes.
3. Los precios, el horario o los servicios no son los de ahora
Un horario antiguo hace que alguien se encuentre la persiana bajada. Unos precios viejos crean discusiones en el mostrador. Un servicio que ya no das genera llamadas que no sirven. Cada dato desactualizado resta confianza.
Qué hacer: revisa la web como si fueras un cliente nuevo y apunta todo lo que ya no es verdad. Si cambiarlo te cuesta tanto que nunca lo haces, el problema es la web.
4. Las fotos no son de tu negocio
La familia sonriente de banco de imágenes, el taller que no es el tuyo, el plato que no sirves. El cliente lo nota, y lo que piensa es que algo se esconde. Las fotos reales de tu local, tu equipo y tu trabajo convencen más que cualquier foto perfecta de catálogo.
Qué hacer: no hace falta un fotógrafo para empezar. Con buenas fotos de móvil, con luz natural y el local ordenado, se puede hacer una web que luzca.
5. Tardas en encontrarte en Google
Busca lo que buscaría un cliente: «peluquería en» tu pueblo, «taller cerca», «dentista en» tu ciudad. Si no apareces, o aparece tu ficha con fotos y horarios viejos, estás regalando clientes a la competencia.
Qué hacer: una web bien hecha dice claramente qué haces y dónde, carga rápido y está conectada con tu ficha de Google. No es magia: es orden.
6. Tu Instagram está más al día que tu web
Es muy habitual: subes fotos a las redes cada semana y la web lleva años igual. El problema es que Instagram no sirve para lo que más busca un cliente nuevo: precios, horario, cómo llegar y cómo pedir cita. Eso tiene que estar en tu web.
Qué hacer: que la web tenga lo importante siempre a mano, con un enlace bien visible a tus redes para quien quiera ver más.
7. Te da vergüenza dar la dirección de tu web
Esta es la más sincera. Si cuando alguien te pide la web dices «está un poco antigua» o prefieres mandar el Instagram, ya sabes la respuesta. Tu web es tu escaparate cuando estás cerrado.
¿Y ahora qué?
Si has marcado dos o más, no hace falta tirar todo y empezar de cero a ciegas. En Web Mejora te enseñamos cómo quedaría tu web nueva, ya diseñada, en 48 horas y sin pagar nada. Si te gusta, te damos un presupuesto cerrado. Si no, no pasa nada.